La cuesta de diciembre tiene mucha fama, pero creo que la de septiembre se lleva la palma… Retomar la rutina después de un verano sin horarios, sin cortapisas, lo que viene siendo un verano disfrutón, no es fácil. Pero lo vamos a conseguir. ¡Tomad nota!

Recupera buenos hábitos tras los excesos del verano

Este verano hemos disfrutado de la vida sin miramientos. Pero volvemos a la cordura de septiembre y hay que poner freno a los excesos, que no son buenos para nadie. Lo primero, vuelta a una alimentación sana y al ejercicio físico. Sigue estas pautas y disfrutarás de una vida equilibrada sin esfuerzo.

Adiós a los caprichos dulces

El azúcar es el gran enemigo de la sociedad moderna. Cada vez se escuchan más recomendaciones de los especialistas en nutrición que nos alertan del peligro de un consumo excesivo de azúcar, que no solamente encontramos en comidas dulces, sino en la comida ultraprocesada, en los snacks, en los menús de las cadenas de comida rápida…

Olvídate: de los helados, de desayunos con bollería y galletas, de los cócteles y de las bolsitas de patatas chips.

Tus aliados: frutas y verduras de temporada.

Organiza tu nevera

Después de la anarquía culinaria del verano, vuelve a cocinar en casa platos sencillos y ligeros. Lo mejor es organizar un menú semanal y hacer la compra en función de lo que vayas a preparar.

Olvídate: de los productos procesados, de la comida preparada y de la comida rápida.

Tus aliados: recetas fáciles y sanas, como ensaladas, gazpachos y platos de cuchara.

El tentempié

Atrás quedan los aperitivos a pie de playa, pero no por eso vamos a pasar hambre entre horas. Huye de los snacks del supermercado, que contienen grandes cantidades de sal, azúcar y aceite. Lleva siempre en el bolso una pieza de fruta o un puñado de frutos secos.

Olvídate: de snacks, aperitivos de bar, barritas de cereales y galletas.

Tus aliados: frutas y verduras, lácteos desnatados, frutos secos al natural.

Muévete

Si antes de las vacaciones solías practicar deporte, es hora de volver a hacerlo. Si no lo hacías, es una buena razón para empezar a practicarlo. No hace falta que sea enero para pensar en buenos propósitos para mejorar nuestra vida. Además, si algo bueno tiene el fin del verano es que los días son más frescos y resulta más apetecible salir a dar un paseo o a correr.

Olvídate: de las tardes sentada en el sofá.

Tus aliados: largos paseos, running, natación, gimnasio…

 

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