El acné es mucho más que unos granos afeando una cara. Ya sea en la adolescencia o el acné adulto en la madurez, los problemas de piel que provoca esta afección pueden traducirse en baja autoestima y derivar en trastornos psicológicos. El pasado mes de febrero, un estudio científico publicado en PLOS One Journal revelaba los resultados de una encuesta realizada a personas que sufren acné: un alto porcentaje de los encuestados afirma que su calidad de vida se resiente debido al acné. Por eso, no hay que quitarle importancia al acné, sino que hay que buscar soluciones, ponerse en manos de expertos y aprender a cuidar la piel para mejorar esta afección. El doctor José Luis Ramírez Bellver, dermatólogo de Clínica Dermatológica Internacional, resuelve alguna de las dudas más frecuentes sobre el acné.




¿Por qué me tiene que tocar a mí?: acné

El estudio “Stigma predicts health-related quality of life impairment, psychological distress, and somatic symptoms in acne sufferers” (“El estigma predice la calidad de vida relacionada con la salud, el deterioro psicológico y los síntomas somáticos en pacientes con acné” de Jamie Davern y Aisling T. O’Donnell) revela que el acné es una alteración que afecta al 80% de la población durante la adolescencia, pero no solo aflora en esta etapa de la vida, ya que el 10% de los niños de entre 5 y 13 años lo padecen y entre los adultos, el porcentaje llega a ser un 12,7% entre las personas mayores de 59 años.

El acné es una afección que afecta psicológicamente a las personas que lo sufren. Los resultados de dicha investigación confirman que cuanto mayor es el sentimiento negativo que esta situación genera, hay mayor propensión a sufrir angustia psicológica y física, ansiedad, depresión e, incluso, enfermedades respiratorias, dolores de cabeza y problemas gastrointestinales.

Aceptar el problema, desterrar tabúes y buscar soluciones de manos profesionales es la manera más adecuada de hacer frente al acné y de apoyar a quienes lo padecen. Seguro que os sonarán los problemas de piel que sufre la modelo Kendall Jenner, una de las hermanas del clan Kardashian. Se ha convertido en abanderada de romper con el tabú del acné:

“Aunque hay problemas más graves en el mundo, el acné me debilitaba, me ha hecho sentir ansiedad, inferioridad e inseguridad. Lo habitual es que no compartamos nuestras inseguridades, que elijamos los momentos bonitos para publicar”, ha explicado la propia Jenner en su cuenta de Instagram con el fin de dar visibilidad a este problema y normalizar una afección que afecta a miles de personas, tanto adolescentes como adultos.


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While there are much bigger problems happening in the world, suffering from acne for me was debilitating. It’s something that I’ve dealt with since I was a young teen and has caused me to feel anxious, helpless and insecure. As humans, I don’t think we share our insecurities enough because we live in a time where being “perfect” is the standard. We curate our life online and pick the pretty moments to post. I’d like to show a younger generation that not everything is perfect. Being insecure about my acne gave me thick skin but I wouldn’t ever wish that feeling upon anyone so after trying countless options, I found something that has been helpful in maintaining clear skin for me. It’s been a long journey but I’m excited for where my skin is now. I didn’t think I’d see the day where I would feel confident posting a makeup free picture. My goal is to open up a dialogue around skin positivity. ❤️

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Ante un problema, busca soluciones

Si sientes que el acné se ha convertido en un problema en tu vida, busca soluciones. Por este motivo, hemos solicitado el consejo experto del doctor José Luis Ramírez Bellver, dermatólogo de Clínica Dermatológica Internacional para que resuelva las dudas que nos asaltan acerca del acné.

1.- ¿Qué factores influyen en la aparición del acné?

El acné es una enfermedad en la que se ve afectada la unidad folículo-sebácea: distintos factores, entre los que se encuentran alteraciones hormonales, pero no son todos bien conocidos, producen una alteración en la cantidad y calidad del sebo, un taponamiento de la salida de este a través del orificio folicular, y un sobrecrecimiento bacteriano, lo que da lugar a los distintos tipos de lesiones de acné: comedones, pústulas, quistes…

Determinados alimentos parecen ser capaces de empeorar el acné en personas predispuestas. El estrés también contribuye al empeoramiento o a la aparición de brotes de acné. Productos muy untuosos u oclusivos pueden favorecer asimismo la obstrucción del poro y la aparición de lesiones acneiformes.

2.- ¿Hay diferencias entre el acné de las pieles jóvenes y el acné adulto?

El acné que empieza en la pubertad suele tener más relación con las hormonas masculinas (andrógenos), mientras que en el que empieza en la edad adulta, si bien las alteraciones hormonales pueden ser una causa, hay más factores que pueden influir: estrés, antecedentes familiares, uso de determinados cosméticos…

En cuanto al tratamiento es parecido, aunque si identificamos algún factor desencadenante en el acné del adulto, lo primero sería evitarlo.

3.- ¿Qué debemos evitar en nuestra dieta por su relación con el acné?

Si tenemos acné (o hemos tenido), es recomendable no abusar de alimentos con elevado índice glucémico: golosinas, pasta y arroz blanco -no integrales-, patata…

En cuanto al chocolate hay más controversia, parece que en personas predispuestas puede empeorar el acné.

Con los lácteos tampoco está claro, aunque parece que la leche desnatada es la que podría empeorar o desencadenar un brote de acné.

Hay algún estudio que relaciona la ingesta de alcohol con el acné, pero a día de hoy no hay evidencia suficiente como para asegurar que este sea un factor que empeore el acné.

Chica con acné

Si tienes acné, evita los alimentos con alto índice glucémico: golosinas, pasta, arroz y pan blanco, patata…

4.- ¿Es recomendable tomar suplementos nutricionales?

El déficit de vitamina D se ha relacionado con diversas patologías, sin haberse podido demostrar de manera sólida la asociación de unos niveles bajos con el desarrollo de la patología en cuestión. Solo sería recomendable tomar suplementos de vitamina D si tenemos niveles bajos de esta vitamina, y teniendo en cuenta que, probablemente, el acné no sea consecuencia de tener esta vitamina baja.

5.- ¿Qué influencia tienen los anticonceptivos orales en los brotes de acné?

En aquellas mujeres con niveles elevados de andrógenos (como sucede en el síndrome de ovario poliquístico, por ejemplo) los anticonceptivos orales que lleven en su composición un antiandrógeno son uno de los tratamientos de elección para el acné.

6.- ¿Podemos utilizar aceites faciales (el de coco, por ejemplo, que está muy de moda)?

Para el cuidado de la piel acneica es conveniente evitar aceites y sustancias oleosas o muy oclusivas, siendo más recomendable el uso de geles o cremas fluidas.


¿Cómo debe ser la rutina de cuidado facial de una piel joven? Te lo cuento todo en el post: “¿Una piel joven necesita pocas cosas y son estas“.

Cuidado facial piel joven


7.- ¿Hay algo que podamos hacer para conseguir un cutis más liso, más fino, sin poros dilatados?

Lo primero es tratar el acné, ya sea con tratamiento tópico, con anticonceptivos, antibióticos o isotretinoína.

Una vez tengamos controlada la aparición de las lesiones de acné, una buena rutina cosmética ayuda a mejorar la calidad de la piel y disminuir las imperfecciones y marcas superficiales que tengamos. Esta rutina debe incluir limpieza diaria, hidratación, protección solar y, por último, la utilización de algún principio activo, generalmente 2-3 noches a la semana, como por ejemplo alfa hidroxiácidos, ácido retinoico o retinol. Si las marcas son más profundas o extensas, se puede combinar esta rutina con tratamientos láser (CO2 o Fraxel, o con peelings químicos.

8.- ¿Cómo debemos realizar la limpieza facial?

Para las pieles con tendencia acneica que estén empleando tratamientos (ya sea tópicos u orales) para el acné, que tienden a “resecar” mucho la piel, la higiene debe ser con limpiadores fluidos, o en forma de espuma, que no contribuyan a secar aún más.

Es recomendable hacerla por la mañana (sobre todo si la noche anterior nos hemos aplicado alguna crema con principios activos, y siempre por la noche, para eliminar los restos de los productos que nos hayamos aplicado durante el día (fotoprotector, maquillaje) así como los “contaminantes” con la que hayamos podido estar en contacto.

Los tónicos suelen contener alcohol, el cual puede secar en exceso incluso irritar algunas lesiones de acné. Las aguas micelares en general son una muy buena opción para pacientes con piel sensible.

9.- ¿En qué debemos fijarnos a la hora de elegir tratamiento cosmético (limpiadoras, cremas, maquillaje, solares)?

En que sean productos etiquetados como “oil-free”, “no comedogénicos” o “para piel con tendencia acneica”. Deben de ser productos fluidos, muy poco espesos.

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10.- ¿El sulfato de sodio que lleva la fórmula de algunos champús puede favorecer o empeorar la aparición de acné?

La frente, sobre todo la parte de la glabela (cerca de el entrecejo) es una zona rica en glándulas sebáceas, por lo que es un sitio frecuentemente afectado por el acné. Determinadas sustancias presentes en productos cosméticos, como champús, podrían actuar como irritantes y empeorar un acné preexistente, pero es poco probable que, por sí solas, desencadenen un brote de acné. Lo que hay que hacer para minimizar esta posibilidad es aclararnos bien la cara tras usar productos capilares, y emplear una crema hidratante adecuada (textura en gel, fluida, poco oclusiva y poco espesa) tras la ducha.

11.- Y la almohada, ¿cada cuánto hay que lavarla?

No hay ninguna evidencia de que lavar la almohada con mayor o menor frecuencia pueda ayudar a controlar el acné. Sin embargo, acostarnos sin habernos lavado la cara, llevando restos de maquillaje u otros productos que hayamos usado durante el día, si estos son espesos u oclusivos, sí que podría contribuir a una obstrucción del poro y por tanto a un empeoramiento de algunas lesiones de acné. Mi consejo sería emplear el sentido común, y lavar la almohada con la misma frecuencia que el resto de la ropa de cama.




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