Cuando Pierre-François Pascal Guerlain, perfumista químico de profesión, fundó su casa en 1828, no sabía que entraría en la Historia. Fue el primero de una saga de perfumistas que en cada generación han enriquecido el oficio y agrandado el legado, alumbrado fragancias emblemáticas tan legendarias que han eclipsado la producción de otros cosméticos destinados a enaltecer la belleza de la mujer.

Guerlain, de tienda de especias a maison de perfumería de lujo

Fue entre los aromas exóticos de la tienda de especias de su padre donde Pierre-François Pascal Guerlain descubrió su vocación olfativa. Se convirtió en perfumista-químico y en 1828 abrió su propia tienda en la calle Rivoli del París de Napoleón III y su esposa, la española Eugenia de Montijo, donde ofrecer fragancias suntuosas que colmaran la sofisticación y el lujo de la corte del Segundo Imperio. La Condesa de Castiglione, la Princesa de Metternich, la Duquesa de Mouchy, el Príncipe de Gales y la Duquesa de Berry frecuentaban la boutique para adquirir Parfum Impérial, Bouquet de l’Impératrice o Bouquet de Napoleon. En 1853, la emperatriz le nombró “Perfumista oficial de su Majestad” gracias a Eau de Cologne Impériale, una partitura fresca a base de rosa, flor de azahar y jazmín, que el perfumista le había dedicado. La sencillez de esta fragancia, que refleja a la perfección el sentimiento de las esencias de la época –la moda en ese momento dictaba una simplicidad extrema– contrasta con el frasco de abejas, diseñado por el vidriero Pochet, quien se inspiró en la cúpula de la columna Vendôme, frasco que no solo sigue vigente sino que se ha convertido en símbolo de la casa.

L'Eau Cologne Imperiale, Guerlain

L’Eau Cologne Impériale, Guerlain.

Aimé, la segunda generación

“Haced buenos productos, nunca cedáis ante la calidad”, fue la lección que Pierre-François Pascal enseñó a su hijo Aimé, dispuesto a seguir la estela del padre en 1864. Durante su etapa, Guerlain articuló composiciones más hermosas y lujosas, confirmando su huella olfativa con un toque especiado.

En la Exposición Universal de París de 1889, en la que Gustave Eiffel epató al mundo con su torre, Aimé Guerlain sorprendió a los intelectuales con la singular Jicky. Fue la primera fragancia en conjugar notas sintéticas con ingredientes naturales para sublimar su acorde de helecho, marcando el inicio de la perfumería moderna.

La combinación de vainillina, cumarina y linalol, extraído de la esencia del palisandro, confirió a la fragancia un toque moderno que desafiaba los gustos de la época. Esto explica que Jicky tardara en recibir el apoyo de las mujeres 20 años, mientras que había sido bien acogido por los hombres desde su nacimiento. En cuanto al nombre, nunca se ha llegado a saber si Aimé se refería a su sobrino Jacques Guerlain, que a sus 15 años en aquel momento ya era un apasionado de los acordes olfativos, o al primer amor del perfumista, una joven inglesa que conoció durante sus estudios en Londres. Por su vanguardismo, la sombra de Jicky es alargada. Incluso se dice que Jacques Guerlain se inspiró en las notas orientales de su fondo cuando compuso Shalimar.

POSTER JICKY Guerlain

Jicky supone un hito en la perfumería, al combinar notas sintéticas y naturales.

Jacques, la tercera

“Un buen perfume es aquel cuya esencia se corresponde con un sueño inicial”, sentenció Jacques Guerlain, sucesor de su tío Aimé en 1890. Fue el artífice del acorde secreto de la casa, conocido como Guerlinade, una combinación de vainilla, bálsamos, bergamota, haba tonka y notas florales, incluido en todas las fragancias de la firma desde 1921.

En 1912, en plena Belle Epoque, Jacques creó L’Heure Bleue, una obra maestra compuesta para su mujer Lili. Emulando a los impresionistas, trazó ese momento en el que “la noche todavía no ha encontrado a su estrella”, mezclando notas empolvadas de lirio y violeta con las golosas de vainilla y almizcle blanco, y unas flores dulces enlazadas con notas orientales. Su frasco, con influencias del Art-Nouveau, fue uno de los primeros fabricados en colaboración con Georges Chevalier, de Baccarat.

Esta época feliz, de paz, progreso y libertad para la mujer fue testigo de la aparición de nuevos acordes olfativos. El triunfo de Madame Butterfly certificó que Japón estaba de moda y, para colmar la pasión por el Lejano Oriente, Jacques compuso, en 1919, Mitsouko, misterio en japonés. Vista como la primera fragancia afrutada por su cremosa nota de melocotón, es un chipre con marcada personalidad dirigido a las mujeres pero que encandiló a hombres como Charlie Chaplin o Nijinsky.

Shalimar está considerado el primer oriental genuino, inspirado en la bella historia de amor que es el Taj Majal. Creado en 1921, no se presentó en sociedad hasta la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industria Moderna de 1925. El frasco, diseñado por Raymond Guerlain reproduciendo un estanque de los jardines Mughal y producido por Baccarat, obtuvo el primer premio de la exposición y es uno de los más icónicos de la firma.

Shalimar Guerlain

Shalimar está considerado el primer perfume oriental genuino.

Jean-paul, la cuarta

Fiel discípulo de su abuelo Jacques, tomó el relevo en 1955, componiendo alalimón Ode, una fragancia floral impresionista. Jean-Paul plasmó su creatividad a través de las esencias naturales de mayor calidad procedentes de los cinco continentes y se reveló como un gran visionario. Decidido a prestar más atención a los hombres, abandonados desde Mouchoir de Monsieur en 1904, creó Vetiver en 1959 y, en 1965, Habit Rouge, el primer oriental masculino, con acentos de cuero, madera y especias, inspirado en la equitación, otra pasión de la familia.

Su amor por la mujer quedó más que demostrado en 1989 con Samsara (renacimiento eterno en sánscrito), perfume que invitaba a la búsqueda de la serenidad y que anticipó la tendencia de los 90 en torno a la espiritualidad. Jean-Paul no paró hasta que logró el sándalo más puro de la India, para conjugarlo con ylang-ylang y alumbrar una original composición contenida en un frasco teñido con el color que simboliza el budismo.

Habit-Rouge-Guerlain

De 1965, Habit Rouge, es el primer perfume oriental masculino.

Thierry Wasser, la quinta generación

Desde 2008, Thierry Wasser encarna la quinta generación, con la enorme responsabilidad de cuidar el legado y ampliarlo.

Wasser rinde tributo a la mujer parisina chic, alegre y desenfadada, figura imitada en todo el mundo, con La Petite Robe Noire (2009), el vestidito negro que no puede faltar en su armario. Recuperó la cereza negra y la mezcló con la bergamota en la salida, la rosa negra en el corazón y el té ahumado y el pachuli en el fondo. El frasco, una actualización del corazón invertido de L’Heure Bleue y Mitsouko. Guerlain volvió a innovar con una campaña del dúo artístico Kuntzel & Deygas, en la que la musa es una ilustración que da vida a una esbelta figura femenina. “Con anterioridad a mí, los perfumistas de Guerlain han rastreado el mundo entero en una búsqueda constante de las materias primas más maravillosas para sus perfumes. Era una profesión, una pasión e incluso una necesidad incontrolable”, afirma Wasser.

Emulando este papel explorador, viajó para reunir la vainilla, la lavanda carla, el jazmín Sambac y el sándalo australiano en Mon Guerlain, un canto a la feminidad fuerte y libre, compuesto codo con codo con Delphine Jelk en 2017. Un perfume que condensa la historia de la firma. Y para contenerlo realiza otro ejercicio de actualización de otra joya heredada: el frasco cuadrilobulado diseñado por Gabriel Guerlain y fabricado por Baccarat en 1908.

La Petite Robe Noire, Guerlain

La Petite Robe Noire, Guerlain.

La belleza: el universo del maquillaje

Pero no solo de perfumes clásicos está jalonada la historia de Guerlain, que desde muy pronto recurrió al maquillaje para ensalzar la belleza femenina. Aimé inauguró el color de labios en 1870, con el labial Ne m’oubliez pas, al que siguieron Rouge d’Enfer en los años 20, Rouge Automatique y Nouveau Rouge en los 30; Rouge G en los años 50 y Rouge Bicolore en los 80. Ya en los comienzos de este siglo, Olivier Echaudemaison concibió KissKiss y se revisaron los diseños legendarios de Rouge G y Rouge Automatique.

En 1984, marcó un hito con el lanzamiento de Terracotta, el primer maquillaje de viaje y un referente en polvos bronceadores por su resultado controlado y natural. Hoy en día, se venden unos polvos Terracotta cada 20 segundos en todo el mundo. Y en 1987 alumbró Météorites, otro de sus productos icónicos, reminiscencia de unos primeros polvos luminosos creados por el fundador: Poudre de Lys.

Los ojos también han sido objeto de atención en la casa desde sus inicios, como atestigua el kohl La Pyronmmée, un secreto de belleza que Pierre-François Pascal aprendió de una pachá armenia en uno de sus viajes, cuenta la leyenda.

Terracotta, de Guerlain

Terracotta, de Guerlain.

Cuidado de la piel

El fundador de la firma, Pierre-François Pascal, también se preocupó por ofrecer a las mujeres cremas, lociones y bálsamos con los que proteger la piel de los efectos del tiempo, como Blanc de Perle o Lait d’Iris. Secret de Bonne Femme, su primera hidratante, presenta un enfoque muy moderno para la época, 1904. Esta tradición por cuidar el cutis con tecnologías punteras y sin perder el espíritu del lujo se mantiene con las líneas Orchidée Impériale y Abeille Royale.

Abeille Royale, de Guerlain

Abeille Royale, de Guerlain.

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